Joaquín Sabina, conocido en Quito como "el poeta", encandiló a unos 10.000 espectadores que asistieron anoche a un concierto en el que el artista español elogió a los emigrantes ecuatorianos que residen en su país.

"A mediados del siglo XX, los españoles tuvimos que emigrar a Alemania y a Suiza. Con esto me quiero referir a los emigrantes de Ecuador. Cerca de la ciudad donde yo vivo existe una colonia de ecuatorianos y no quiero dejar de mencionar el trabajo importante que hacen. A ellos quiero decirles que son bienvenidos en mi país", dijo el cantante.

Esas palabras, sobre un tema que es muy sensible en Ecuador, arrancaron una primera gran ovación de los quiteños, que no se cansaron de aplaudirle durante la noche.

Vestido con un traje negro, una camisa roja con rayas negras, un sombrero tipo bombín, un bastón, su guitarra y sus camaradas, Sabina cantó para los quiteños "con el corazón", durante más de dos horas, aunque se quejó de la calidad de la acústica de la sala.